LÍNEAS ESTRATÉGICAS

Desarrollo e implementación de emprendimientos verdes.

Los emprendimientos verdes son, para Impulso Verde, una forma de resistencia y de esperanza. En un modelo económico que suele empujar a las comunidades rurales a vender su fuerza de trabajo lejos de casa, a abandonar sus saberes o a competir en desventaja, apostamos por otra vía: economías propias, colectivas y arraigadas al territorio. No se trata de imponer la lógica del mercado sobre la vida comunitaria, sino de poner las herramientas de la transformación productiva al servicio de la autonomía, la dignidad y el cuidado de la naturaleza.

la dignidad y el cuidado de la naturaleza.
Cada emprendimiento que acompañamos nace del trabajo colectivo de la minga, de la asociatividad y convierte la riqueza natural y cultural del territorio en productos que cuentan una historia. Impulsamos emprendimientos verdes que fortalecen las economías locales a través del aprovechamiento sostenible de la biodiversidad, la agregación de valor y el fortalecimiento de capacidades organizativas, estos emprendimientos demuestran que sí es posible salir adelante juntos, sin renunciar a quiénes somos.

Transformación de plantas en cosméticos

Junto a la Asociación Agroecológica Sinchimaki, integrada por familias del pueblo de Los Pastos del Resguardo Indígena del Gran Cumbal, acompañamos una apuesta única: convertir las plantas medicinales y aromáticas cultivadas en las shagras en cosméticos naturales elaborados con saberes ancestrales. Aquí, el conocimiento sobre las propiedades de las plantas heredado de generación en generación se encuentra con la posibilidad de generar ingresos dignos para la comunidad.

Este emprendimiento es, en sí mismo, un acto de resiliencia. En un mercado dominado por la cosmética industrial y sus fórmulas ajenas al territorio, Sinchimaki propone productos que llevan consigo la identidad del pueblo Pastos y el respeto por la naturaleza que los produce. Nuestro acompañamiento se orienta a fortalecer la cadena productiva: mejorar y tecnificar los procesos de transformación, construir una identidad de marca propia y abrir canales de comercialización que permitan que esta riqueza cultural llegue a más manos sin perder su alma comunitaria. Cada crema, cada preparación, es una forma de decir que el saber ancestral también tiene un lugar en la economía del presente.

Un hito nacional. El 21 de noviembre de 2025, Sinchimaki recibió del INVIMA la certificación de capacidad de producción para su planta de cosméticos: la primera vez en Colombia que una asociación de un resguardo indígena alcanza este reconocimiento. Un proceso de un año que les permite fabricar jabones, aceites, bálsamos y shampoo cumpliendo la normativa nacional sin perder las propiedades ancestrales legadas por sus mamas y taitas. 

Es, en sí mismo, un acto de resiliencia. Frente a un mercado dominado por la cosmética industrial, Sinchimaki propone productos que llevan la identidad del pueblo Pastos y el respeto por la naturaleza que los hace posibles. Nuestro acompañamiento fortalece la cadena productiva: mejorar los procesos, construir una marca propia y abrir canales de comercialización, sin perder nunca su alma comunitaria.

Producción y transformación de cereales.

De la mano de la Asociación Indígena de la Mujer Emprendedora, impulsamos la producción y transformación de cereales andinos trigo, cebada, maíz y quinua en harinas integrales, galletas, barras energéticas y coladas. Detrás de cada producto hay mujeres indígenas que han decidido organizarse para transformar su propia cosecha y no depender de intermediarios que se quedan con el valor de su trabajo.

Este emprendimiento hace visible una realidad y, a la vez, una fortaleza. Ante la falta de tenencia de la tierra, las mujeres adoptaron un modelo de producción colectiva y comunitaria: siembran, cosechan y transforman juntas, en minga, repartiendo el esfuerzo y los frutos. Es una respuesta profundamente política a las economías tradicionales que las han dejado por fuera. La quinua y los granos andinos, con su enorme valor nutricional y cultural, se convierten así en el diferenciador de una marca con identidad propia. Acompañamos este proceso fortaleciendo la infraestructura de transformación, perfilando líneas de producto y abriendo caminos de comercialización, en el convencimiento de que cuando una mujer transforma su cosecha, transforma también el lugar que ocupa en su comunidad y en la economía.